Prevención de la Lluvia Ácida: ¿Qué podemos hacer? [+13 Medidas]

¿Cómo podemos prevenir la lluvia ácida?

La lluvia ácida se produce cuando el dióxido de azufre y el óxido de nitrógeno, gases muy ácidos expulsados a la atmósfera a consecuencia de la quema de combustibles fósiles tan contaminantes como el petróleo o el carbón, entran en contacto con las moléculas de agua presentes en las nubes y generan compuestos químicos de muchísima toxicidad: ácido sulfúrico, ácido nítrico, entre otros que impregnarán la superficie terrestre con ayuda de las precipitaciones.

Estos compuestos que sufren una reacción química de alto poder contaminante cuando salen al aire, pueden alcanzar niveles de concentración muy elevados en la atmósfera terrestre, al mezclarse con agua de lluvia, oxígeno y otras sustancias muy ácidas.

china máscara contaminación del aire
En China es habitual ver a los ciudadanos de las grandes ciudades utilizar mascarilla.

Y es que el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno tienen la propiedad de disolverse con mucha facilidad en el agua y, lo que es peor aún, pueden viajar grandes distancias con un impulso del viento, por lo que poblaciones enteras pueden padecer los efectos negativos de la lluvia ácida, o niebla ácida que cubre muchas ciudades del mundo con elevados niveles de contaminación.

Beijin, en China, es ícono de este mal del mundo moderno.

Lo más triste de esta peligrosísima forma de contaminación ambiental es su origen: actividades humanas de tipo industrial que han logrado cambiar la concentración de la mezcla de gases en la atmósfera.

Nada es peor al uso del carbón para producir electricidad. O las emisiones de dióxido de azufre en centrales eléctricas. Y ni qué hablar de las grandes cantidades que se producen de dióxido de nitrógeno, cuando se queman combustibles fósiles para generar energía.

Emisiones de vehículos a motor de combustión

Otro gran causante de la lluvia ácida, son los escapes de los automóviles, camiones y todo tipo de transporte terrestre, cuyas emisiones de óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre, ocasionan enfermedades respiratorias de todo tipo, tales como asma, bronquitis crónica, neumonía y otros padecimientos que se producen cuando pequeñísimas partículas suspendidas en el aire entran a los pulmones de las personas y animales.

Asimismo, los óxidos de nitrógeno  tienen la propiedad de producir ozono a ras de suelo,  ocasionando también enfermedades respiratorias graves.

Una de las características fundamentales de esta forma de contaminación moderna es justamente  la imposibilidad que tenemos de detectarla a simple vista.  Para llegar a medirla, es necesario efectuar análisis químicos diversos.

Ya está más que demostrado que la acidez del agua per se no es precisamente el peor problema. Pero sí las partículas y compuestos químicos que contiene y que se inhalan involuntariamente cuando son esparcidas a grandes distancias durante las lluvias.
¿Sabías qué...?
Basta con ver el efecto corrosivo que ejerce la lluvia ácida sobre tuberías superficiales, para comprender lo que puede ocurrir en los pulmones de una persona sobreexpuesta a este fenómeno que ensucia el aire que respiramos. Mucho peor podría ponerse la situación si el agua se mezcla con metales antes de llegar a los grifos de las casas.

Medidas en contra de la lluvia ácida

Algunas medidas básicas, que por cierto involucra la adopción de políticas de Estado serias, definitivas y globales son:

  1. Fomentar el uso de energías alternativas, como la luz solar o la energía eólica para generar mayor cantidad de electricidad e ir sustituyendo progresivamente el uso de combustibles fósiles tan dañinos como el petróleo y el carbón, en la productividad industrial.
  2. Adoptar el uso del gas natural como combustible ideal para mover vehículos. Es muchísimo menos contaminante que la gasolina.
  3. Elevar con ayuda de campañas informativas, el nivel de conciencia de la población hacia la reducción en el uso del transporte privado para ir al trabajo o hacer diligencias puntuales. Los entes públicos pueden desarrollar programas que estimulen el uso cotidiano de sistemas de transporte subterráneo y ciclovías para favorecer a conductores de bicicletas.
  4. Otra solución urgente que ha empezado a tener éxito, es la adopción del transporte terrestre basado en energía eléctrica. Noruega, por ejemplo, ha logrado que la mitad de su parque automotor sea eléctrico con apoyo en incentivos fiscales y programas de fácil acceso crediticio para adquirir este tipo de automóviles.
  5. Imponer regulaciones más estrictas hacia industria y fábricas que incumplan las regulaciones ambientales y arrojen emisiones no deseadas a la atmósfera, suelos o las aguas.
  6. Promover un cambio cultural basado en el ahorro energético en casa y en el trabajo, donde las personas asuman la tarea de eliminar todo consumo excesivo de electricidad. Una medida sencilla como la de apagar monitores de computadoras y luces de oficinas, es más que suficiente si lograra masificarse.

Pero está más que claro también que no bastan las acciones individuales para mitigar los efectos no deseados de la lluvia ácida en el planeta. Debe exigirse a los gobiernos y al sector privado productivo, una pro actividad mucho mayor que preserve el medioambiente, o será muy tarde para todos.

Lo primero que deben hacer los gobiernos es revisar y regular emisiones causantes de la lluvia ácida, presentes en la actividad de todo el parque industrial.

energías renovables

Medidas por parte de los gobiernos y estados

Revisemos algunas acciones efectivas en este camino que apenas se está empezando a recorrer.

  1. Reducción de los niveles de azufre contenidos en todos los combustibles de origen fósil y progresiva sustitución en general de combustibles y compuestos contaminantes.
  2. Neutralización de la acidez presente en las aguas por culpa de la lluvia ácida, con la adición en ríos y lagos afectados, de compuestos químicos alcalinos e inocuos para el medioambiente.
  3. Uso de convertidores catalíticos de tres vías en el transporte público terrestre, así como la implementación de programas crediticios e incentivos fiscales alentados por los gobiernos, para aquellas personas interesadas en comprar un automóvil eléctrico.
  4. Otra forma de reducir la producción del dióxido de carbono, uno de los peores gases de efecto invernadero, es la implementación del uso de motores a gas en vehículos oficiales.
  5. Fomentar igualmente, el uso del gas natural para uso industrial.
  6. Reducir el empleo masivo de sustancias químicas en la agricultura de extensión y estimular el uso de cultivos orgánicos o ecológicos.
  7. Aumento de las zonas o áreas verdes en las ciudades.

Aunque nunca es tarde para que a nivel individual se puedan aplicar cambios al estilo de vida consumista y derrochador, también es cierto que a nivel mundial ha comenzado un movimiento genuino de jóvenes ambientalistas empeñados en reclamar de gobiernos e industrias, un mayor respeto por la diversidad planetaria.

Insistir, reclamar, protestar y demandar políticas efectivas y sanciones contra empresas que destruyen el medioambiente es tarea de todos.

Tesla y efecto invernadero

¿Qué provoca la lluvia ácida en la naturaleza?

En la naturaleza, los daños causados por la lluvia ácida también pueden llegar a ser devastadores.

En los Bosques

En el caso de los bosques, la lluvia ácida al entrar en contacto con los suelos, disuelve nutrientes vitales para las plantas como el magnesio o el calcio. Y peor aún, permite que el aluminio se instale en el suelo, impidiendo de esta forma el crecimiento de los árboles, porque estarán imposibilitados de absorber agua en forma normal.

Lluvia, Acida contaminante químicoY ni qué hablar de los efectos negativos en árboles que crecen en cadenas montañosas muy elevadas.

Están expuestos a mucha más niebla o lluvia ácida que también disolverán nutrientes depositados en sus hojas, reduciéndose así la resistencia de los árboles y bosques a los ataques de insectos y enfermedades comunes que no podrán enfrentar, a consecuencia de los daños ocasionados por estas sustancias tóxicas que impregnan su morfología vegetal.

Igualmente,  la lluvia ácida destruye fertilizantes naturales  presentes en los bosques, lo cual puede acabar con este ecosistema a mediano y largo plazo.

Las cosechas también pueden ser totalmente destruidas, ocasionando pérdidas ingentes para la agricultura, con escasez de rubros alimentarios y carestía de los mismos.

En los ríos, lagos y mares

Otro efecto nocivo de la lluvia ácida se expande a ríos, lagos, arroyos y otras fuentes naturales de agua, que en condiciones normales deberían tener un nivel de pH ubicado en 6.5.

Lamentablemente, son muchísimos más bajos estos niveles de alcalinidad. Y el aluminio que se escapa hacia los suelos, tarde o temprano termina llegando al agua de lagos, lagunas y arroyos, impactando negativamente todo el ecosistema acuático.

Ese incremento en la acidez de las aguas, puede llegar a ser mortal para muchas especies animales y el fitoplanctón, que serán vulneradas junto a ranas, salamandras, cangrejos de río, lubinas de boca chica, truchas y otras variedades de criaturas que forman parte activa de la cadena alimentaria.

En ocasión de grandes precipitaciones, o cuando la nieve se derrite ante la llegada de la primavera, este problema medioambiental puede agravarse. A esta manifestación se le llama acidificación episódica.

Desgaste y erosión en monumentos históricos

Coche prevención lluvia ácidaOtra expresión del grave daño de la lluvia ácida se expresa en el desgaste y erosión que ocasiona a monumentos históricos, estatuas ubicadas en lugares públicos y hasta en los automóviles que a diario circulan por calles y avenidas.

Sus compuestos químicos pueden destruir la pintura de los coches, mientras que las obras de arte pueden verse muy deterioradas.

Aunque no ha sido fácil, la lucha contra esta forma tan terrible de contaminación ambiental, los esfuerzos deben dirigirse a lograr mucha mayor contundencia en la reducción de las emisiones no deseadas de sustancias tóxicas que originan la lluvia ácida.

 

 

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