Pilas Recargables: ¿Por qué son tan útiles y ecológicas?

¿Qué son las pilas recargables?

En la era de los dispositivos eléctricos o electrónicos inalámbricos, las pilas recargables son indispensables para su buen funcionamiento, pero también extremadamente útiles para garantizar una buena economía o ahorro, toda vez que estos equipos forman parte de la vida cotidiana y su uso es permanente.

Una pila o batería de larga duración, en términos sencillos, es un dispositivo que puede ser recargado múltiples veces con apoyo en un cargador específico y de una composición química que alarga su vida útil.

Estos dispositivos se valen de reacciones electroquímicas, que son eléctricamente reversibles, por lo que cuando la reacción discurre en un sentido, sucede que sus materiales se agotan y para que sean recargados, entonces debe producirse en sentido inverso una corriente eléctrica que los regenerará.

Por eso,  estas pilas reutilizables son la mejor opción  porque son de mayor duración que las baterías convencionales, por lo que se ahorra mucho dinero al no tener que reponerlas con prontitud dado el desgaste natural de estos dispositivos comunes.

Aunque al comienzo parezca que son más costosas, en verdad no es así, pues una vez que se obtiene la batería y su cargador, la durabilidad de este equipamiento puede alcanzar más de dos años, siempre que haya buenos cuidados.

¿Cómo funcionan las pilas recargables?

Estos dispositivos se valen de reacciones electroquímicas, siempre eléctricamente reversibles, porque cuando la reacción discurre en un sentido, sucede que sus materiales se agotan y para que sean recargados, entonces debe producirse en sentido inverso una corriente eléctrica que los regenerará.

Están disponibles en el mercado en diferentes tamaños y utilizan combinaciones variadas de productos químicos. Usan unas celdas secundarias, pero las más empleadas actualmente son: de plomo-ácido; níquel-metalhidruro (NiMH); níquel-cadmio (NiCd) y las de ion de litio (Li-ion)

Una batería recargable, se diferencia también de las convencionales que usan celdas primarias, porque antes de que sean usadas la primera vez, tienen que recargarse previamente, aunque hoy en día hay algunas que vienen pre-cargadas de fábrica.

En la actualidad,  las baterías recargables tienen múltiples aplicaciones. 

Por ejemplo:
En los motores de arranque de los automóviles convencionales y los eléctricos, así como muchos dispositivos de consumo personal; o en medios de transporte ligeros, como sillas de ruedas eléctricas; carritos de golf; elevadores para carga de uso industrial; bicicletas y monopatines eléctricos.

Hay modelos llamados de baja auto descarga, que  permiten la adquisición de una batería recargable con cerca de un 70%  de su capacidad nominal, lo que permite al usuario usarlas de inmediato y después regenerarlas al 100% de su capacidad.

Otro dato de alto interés está asociado con la tensión de las pilas de  modelos AA, AAA, C y D,  las más comerciales. Para estos casos, es inferior de 1,2 voltios (V), en comparación con  las llamadas pilas alcalinas, que poseen un 1,5 V. 

Esto significa que muy probablemente la carga tenga una potencia inferior, o dure un poco menos en uso continuo.

Sin embargo, es importante aclarar que esto no ocurre en la caso de baterías de polímero de litio y de iones de litio.

Para mantenerlas en óptimo estado, deben ser resguardadas en lugares de almacenaje fresco y seco. Muy importante es no dejarlas caer y hay que tener muy en cuenta que mientras más se carguen y se usen, más durarán.

¿Sabías qué...?
Unas 500 a 1.000 cargas, son el estimado de vida (2 a 3 años) de las baterías de NiMH, las más extendidas en todo tipo de usos, a pesar de que son algo costosas siempre garantizarán una vida útil mayor y mejores rendimientos por carga.

Esta batería se puede recargar muchas más veces que sus competidores y son menos contaminantes, porque no contienen metales pesados como el cadmio.

Hay que tener cuidado cuando se dañan, porque desprenden un líquido muy corrosivo que puede dañar la piel y los ojos.

Níquel Cadmio

pilas recargables Las de Níquel Cadmio son las más económicas del mercado. Por eso, son las más populares.

Pero su vida útil es menor y tienen un problema comúnmente llamado efecto memoria, que consiste en ofrecer, debido a su composición química, información errada acerca de la carga, que no termina de completarse al 100%, aunque lo señale el cargador.

Esta falla se subsana cuando se logra que la descarga de la batería se complete, antes de recargarla de nuevo. Por eso, quizá están siendo cada vez más desplazadas en el mercado.

Hay que tener cuidado cuando se dañan, porque desprenden un líquido muy corrosivo que puede dañar la piel y los ojos. Son muy contaminantes y no se deben desechar de forma irresponsable.

Por su parte, las de Lion-litio son las más livianas del mercado y al igual, que las de NiMH, tienen una larga vida útil y muy buena respuesta de carga, pero tienen un punto muy importante en contra: se degradan muchísimo más rápido que los otros tipos de pilas, no importa cuánto sea el uso diario que le demos.

Tipos de baterías o pilas recargables

pilas recargables cómo funcionanOtro aspecto importante es el cargador de baterías recargables.

Existen diferentes tipos. Se dividen de acuerdo al tipo de carga, el tiempo que demora en completarla y el tipo de fuente que requiere este aparato, que puede incluir modelos USB, o los 12 Volt de unos vehículos, hasta la red eléctrica de nuestra casa.

Una batería modelo AA, la más usada, pueden completar su carga en unas 3 o 4 horas.

También se consiguen cargadores que poseen indicadores del estado de la carga con tecnología LEDS o, apagado automático que evita recalentamiento, evitando que la pila explote o se dañe.

Es conveniente adquirir marcas reconocidas para evitar sorpresas desagradables.

¿Por qué son importantes para el medioambiente?

pilas recargables qué sonEn casi todos los ámbitos de la vida, una pila recargable ayuda a complacer peticiones en actividades asociadas al trabajo, al hogar o al ocio puro y simple. A mayor número de dispositivos electrónicos, mayor será el número de baterías que necesitamos.

Desde controles remotos para equipos de vídeo, pasando por teléfonos inteligentes, juguetes, electrodomésticos portátiles y un sinfín de equipos producidos por la genialidad del ser humano, cada vez más tecnológico.

Pero el uso de estos equipos durante largas horas al día, suponen también la eliminación o reducción de los riesgos potenciales en el uso de baterías, que cada vez deben durar más. Y en este tópico el medioambiente es primordial.

En este punto particular, debemos comprender que una pila o batería recargable siempre será preferible a las convencionales.

¿Por qué?

En primer lugar, una batería recargable ayuda a reducir materiales y energía empleada para fabricar cientos de modelos de una sola carga, por lo que se contaminará mucho menos el medioambiente si preferimos estos modelos de larga duración.

Además, una sola pila convencional necesita 50 veces más energía en su fabricación que la aportada a su dueño. Y en cambio, en una recargable, podemos obtener unas 2500 veces más energía. ¡Increíble!

Otra ventaja ambiental muy significativa es que también existen modelos de baterías o pilas que pueden recargarse con ayuda de la luz solar y un cargador especial compacto.

Y, sobretodo, evitamos durante mucho tiempo que se convierta en una chatarra muy contaminante y difícil de descartar, como ocurre con las pilas normales, las cuales deben ser entregadas en puntos especiales de recolección par su ulterior reciclado, única forma de que se ahorren emisiones nocivas de dióxido de carbono (C02) y mayor contaminación de las aguas.

¿Consiguen evitar la contaminación?

Aunque la mayoría de los componentes de las pilas son muy tóxicos, una vez que se termina su vida útil, pueden ocasionar un daño ambiental irreversible en suelos y aguas de la tierra, si no adoptamos las medidas adecuadas. Eso es absolutamente cierto, no producto de la exageración de activistas.

De aquí la importancia de no tirarlas de forma incorrecta a la basura.

Con el tiempo y tras ser sometida como desecho a factores ambientales como humedad sol y al proceso de fermentación típico de la materia orgánica presente en los desperdicios, que puede elevar la temperatura hasta unos 70°C, la cápsula que envuelve a las baterías termina rompiéndose, por lo que se liberan metales tóxicos peligrosos como el mercurio, el zinc, plomo, cadmio, arsénico y cromo.

¿Sabías qué...?
Una pila tarda aproximadamente unos 1.000 años en degradarse ¡Eso no es poco tiempo! Por eso deben multiplicarse cada vez más los centros de reciclaje a nivel mundial, porque también es verdad que aún hay muy pocos.

Es por eso  que deben usarse cada día más las pilas recargables,  ya que en comparación con las normales, no generan desechos peligrosos con la misma frecuencia diaria, ahorran mucha energía y minimizan el impacto ambiental de sus antecesoras.

Las pilas recargables además ayudan a la ecología, ya que disminuyen en gran proporción los desechos que originan las pilas convencionales ya que no debemos cambiarlas con tanta frecuencia.

Por eso nadie debe pensarlo dos veces antes de adquirir pilas recargables. El planeta lo agradecerá infinitamente, en nombre de todos los ecosistemas y hábitats.

 

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